El territorio de Ezcaray fue frontera y territorio de disputa entre los viejos reinos hispanos en plena Edad Media y como tal, lugar de encuentro de hombres y de actividades de fuerte raigambre. Población dispuesta siempre para recibir influencias y para ofrecer futuro sus habitantes. La picota de San Torcuato, una peña característica de unos 200 metros de altura, que se alza en la entrada del valle del Alto Oja, ha sido testigo de esta historia local que arranca en el siglo X con la decisión de los reyes de Navarra de repoblar la frontera sur del reino.
A partir de ese inicio, Ezcaray encomienda su futuro a las decisiones reales. En 1076, fue anexionado por Alfonso VI de Castilla. Fernando IV le concedió un fuero al valle de la villa de Ojacastro, Ezcaray, Zorraquín y Valgañón. En el siglo XVIII, Carlos III fundó la Real Fábrica de Paños, núcleo de otras tantas pequeñas industrias, que ofrecieron expansión económica hasta los años cincuenta del siglo XX.
Ezcaray fue en el pasado una villa dinámica que mantiene en la actualidad ese impulso necesario para seguir avanzando con progreso, constituyendo la estación de invierno de Valdezcaray y la creación de cooperativas de muebles y butacas, dos nuevos hitos de ese discurrir en la historia con progreso.
Si en el pasado Ezcaray fue apreciado por sus minas de mineral de hierro e incluso pequeños yacimientos de oro, y la explotación de la ganadería, hoy en día es una de las localidades de mayor tradición turística de La Rioja.
A sus bellos paisajes, entorno natural y el atractivo de sus aldeas, se suma la presencia de la estación de esquí de Valdezcaray que concentra a gran número de aficionados en las temporadas de práctica de este deporte.
Es importante retener que Ezcaray está situada a 820 metros de altitud y que cuenta con una población de 1.800 habitantes. Las aldeas de Ayabarrena, Azarrulla, Posadas, San Antón, Turza, Urdanta y Zaldierna pertenecen a su ayuntamiento.
La influencia del románico en el Alto Oja, dada su cercanía al Camino de Santiago a su paso por Santo Domingo de la Calzada, se hace notar en el conjunto monumental que engloba Ezcaray y los municipios vecinos. San Julián y Santa Basilisa de Ojacastro, la iglesia parroquial de Santa María la Mayor de Ezcaray, levantada en siglo XIV está asentada sobre la antigua ermita románica que debió estar adosada al muro norte de la actual, o San Esteban de Zorraquín, completan el recorrido románico.
Una visita a Ezcaray implica a su vez un gustoso paso por su gastronomía. La proximidad a las huertas del valle del Ebro que le abastecen de verduras de temporada, carnes alimentadas de sus propios pastos, legumbres del valle, las finas truchas de sus ríos y las setas de sus montes, junto al vino de Rioja de sus bodegas, redondean cualquier banquete exigente. En suma, Ezcaray es una villa histórica y con recursos suficientes para encarar los restos de esta nueva centuria.