Editorial 2010

Este año tan difícil para todo el mundo  el Festival de Jazz de Ezcaray también  ha sufrido recortes económicos  importantes, pero esos recortes no han afectado en absoluto el ánimo con el que empezó hace ya 14 años, ni a su indudable calidad musical, que se confirmará  al final de esta nueva edición. Como siempre, el  espíritu de Ebbe prevalece por encima de toda adversidad y respetándose  al cien por cien, tanto en esta edición como en las venideras. Es lo menos que podemos hacer por él, por su recuerdo y por todo lo que nos dejó, que fue mucho.

A pesar de esta  pequeña merma  en el número de actuaciones, se ve compensada sin lugar a dudas por el aumento en las ganas  de seguir manteniéndolo, que no es poco en estos  tiempos. Esta edición ha supuesto un gran sacrificio, lo mismo aquí que en todos los festivales pequeños  que se hacen desde adentro, con el corazón y no con el bolsillo. Para nosotros, como casi siempre, la crisis existe… y se deja notar.Poco queda añadir a lo ya dicho en anteriores ocasiones, sólo hacer una pequeña  reseña referente a las críticas hacia este evento, que como es lógico las hay. No las arrojo al vacío, ni mucho menos,  las tengo en cuenta.

También digo que criticar siempre  es muy fácil, pero igual de fácil es aportar ideas y soluciones …pero no a toro pasado sino antes, mucho antes de empezar a prepararlo …a veces casi sin tiempo  por circunstancias de todos conocidas.Veamos, como creo que debe ser,  lo positivo, no lo contrario y disfrutemos  de este magnífico festival  hecho  por, y para todos.

Feliz Festival
Jesús Pérez-Caballero Lozano