El jazz se despide de Ezcaray

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Los sonidos ágiles, vivarachos y divertidos de New Jungle Orchestra, liderados por un danés , Pierre Dorge, que no sólo deleita al espectador con su dominio de la guitarra sino que derrocha alegría y gracejo desde el escenario, pusieron ayer el broche musical al XIV Festival de Jazz de Ezcaray. Memorial Ebbe Traberg.
Con ellos, con su ‘locura’ musical -mezcla de ritmos de aquí y de allá, de todo el mundo-, y con el acompañamiento de Herb Robertson, que hizo reverberar su maestría a la trompeta sobre los muros de la plaza de la Verdura, se despidió ayer una edición sin grandes figuras del jazz pero con excelentes músicos y una oferta pensada para satisfacer todos los gustos, tanto los del listón de exigencia alto como los de los neófitos en las lides jazzísticas.
Así, durante estos dos últimos fines de semana han pasado por la villa conocidos nombres del panorama musical internacional, y las combinaciones, tan propias del jazz, llegaron al extremo -agradable extremo- de conjuntar a Pierre Dorge y su New Jungle Orchestra nada menos que con la Banda Municipal de Música, y de interpretar juntos desde temas de jazz hasta la jota de Allende. El público disfrutó mucho.
La crisis económica también ha pasado por el festival, organizado por el Ayuntamiento y Producciones Musicales Jesús Pérez-Caballero. Su presupuesto (32.000 euros, IVA incluido) se ha visto menguado en 8.000 euros con respecto al año pasado, algo que a juicio de Pérez-Caballero, no ha afectado a la calidad musical del evento, que ha ofrecido diez conciertos pero del que se han caído las actividades complementarias.
«Esta edición ha supuesto un gran sacrificio, lo mismo aquí que en todos los festivales pequeños, que se hacen desde dentro, con el corazón y no con el bolsillo», dice en el programa de este año. La afluencia de público ha sido buena a las actuaciones. La puntualidad es otra historia.
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